viernes, 18 de marzo de 2011

RUTA "EL CAMIN ENCANTAU" (LLANES)

Esta ruta comienza en el pueblo llanisco de La Venta.
Para llegar aquí, desde la autovía del Cantábrico tomamos la salida hacia Posada de Llanes, que hemos de atravesar en dirección a Cangas de Onís por la carretera AS-115. Al llegar a Puente Nuevo, nos desviamos a la derecha (LLN-14) en dirección a Ardisana (hay indicación al Camín encantáu en el cruce) y, en poco más de 100 metros llegamos a La Venta.
Antes o después de hacer la ruta, es altamente aconsejable visitar el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias en el pueblo de Porrúa, que aunque nos obliga a desviarnos unos pocos kilómetros (6 o 7), bien merece la pena, tanto por el lugar como por los contenidos. 
El camino es apto para cualquier edad a partir de los 7 años y sólo tiene subida al principio, siendo el resto llano o hacia abajo.
En el trayecto vamos a encontrar muchas esculturas realizadas con distintos tipos de madera por el artista de Ardisana Don Pedro Bueno y todas están referidas a la grandiosa Mitología Asturiana.
Cada figura que nos sale al paso, está acompañada de un panel con explicaciones de lo que hacen estos seres mitológicos. Yo voy a escribir lo de los paneles en cada una de las fotografías.

La ruta en Google Earth
 



Al lado del panel indicativo de la ruta, ya nos encontramos con la primera de las esculturas que nos representan una reunión de trasgos y al otro lado de la carretera tenemos al jugador de bolos.

REUNIÓN DE TRASGOS. Los Trasgos os dan la bienvenida a la ruta encantada. No la llaman así por nada. Está repleta de sorpresas, unas más agradables que otras. Así que tened los ojos bien abiertos y no os salgáis del camino.



El camino está perfectamente señalizado y en todo su recorrido nos vamos a encontrar con señales como la de la siguiente fotografía y, por tanto, será imposible que nos perdamos.



Al poco de comenzar, encontramos una subida bastante pronunciada pero de corta longitud, que será la única dificultad (si puede llamarse así) que encontraremos en toda la ruta.



Al final de la citada cuesta nos encontramos con el Sumiciu.
El Sumiciu. Dicen que no existo. Pero cuando desaparece algo se acuerdan de mí. Mira bien en tus bolsillos antes de seguir tu camino, no acepto reclamaciones. Además, no existo . . . ¿O sí?



El camino continua en subida, pero ahora ya más suave y ofreciéndonos paisajes encantadores.






Parece que ha terminado la subida y se transforma en suave bajada, cuando de repente giramos a la izquierda y, ¡cuidado!, nos espera . . .
EL HOMBRE DEL SACO. ¿Te asusté? No, claro que no. De día sois todos muy valientes. Ni al hombre del saco le teméis. Pero en estos bosques es fácil perderse, y no soy lo más temible que vas a encontrarte.

Estamos en el pueblo de La Malatería y lo primero que vemos es su capilla y a su lado un buen ejemplar del árbol mágico por excelencia, el tejo. Al lado de esta capilla de la Magdalena, había un hospital de leprosos del que ya no quedan restos. Desde aquí, con un poco de suerte y si la niebla lo permite, tenemos buenas vistas de los picos de Europa.




Salimos del pueblo por la carretera y tras un corto trayectos volvemos a meternos en otro bosque de misteriosas sorpresas.


EL PATARICU. Soy el Pataricu. Puede que sólo tenga un ojo, pero te llevo vigilando desde que llegaste. Dicen que me alimento de niños pero es mentira, sólo el día de mi cumpleaños. ¿Adivinas que día es hoy?


Caminamos un poco más y nos espera ...

DIAÑU BURLÓN. Soy el Diañu Burlón y nunca podrás atraparme. Ni los romanos pudieron, y esos si que eran listos, no como tu. Puedo cambiar de forma y engañarte para que hagas lo que yo quiera. Ay que tontos sois los humanos.


No mires atrás que puedes darte de bruces con ...

EL NUBERU. Soy el Nuberu. Yo mando sobre la lluvia y los vientos. El relámpago es mi látigo y el trueno mi voz. ¿Quieres llegar seco al final de tu camino? Pues respeta la naturaleza o tendré que enfadarme.





SEGADOR. Aquí hasta las guadañas están vivas. Y si no cuidas de ellas, ellas dejan de ayudarte.



EL CUELEBRE. Soy el cuélebre. La serpiente alada que cuida tesoros y princesas. ¿Quieres llevarte el tesoro o a la princesa? Puedes intentarlo, pero ya me he comido a muchos valientes como tu en los últimos tres mil años.


Dejamos Ardisana, y en rápida bajada, no vamos acercando al final de nuestra ruta, pero aún nos faltan algunos personajes.

LA LLAVANDERA. Si me ves es que las malas noticias no tardarán en llegar. Hoy seré buena contigo, pero si otra vez me oyes cantar mientras lavo la ropa mejor echa a correr.




Llegamos a la Cruz de los Garabiales. En la antigüedad, este camino era la única vía de unión entre Ardisana (que hemos dejado) y Riocaliente (próximo pueblo) y por aquí tenían que subir los entierros puesto que abajo no había cementerio. Esta cruz que data de 1761 era el lugar conde se detenían para rezar un responso antes de continuar la costosa subida.


Quien quiera que lea esto y haga la ruta, puede tener la suerte de contar con un extraordinario guia. Este perro acompaña a algunos grupos en toda la travesía.


Seguimos unos pocos pasos más y  nos encontramos con... (No se si será bueno tomarse tantas confianzas)

EL BUSGOSU. Soy el Busgosu

Finalizamos la bajada y llegamos a la carretera pero antes de cruzarla vemos ...

MANONA. Que se detengan los que no respetan la naturaleza ni sus leyes. Que continúen su camino los que aún creen en mundos ocultos y seres mágicos.

Llegamos al final de la fantasía. Cruzamos la carretera para adentrarnos en el pueblo y encontramos la última de las esculturas.

CASTAÑERA. ¿Habéis disfrutado de la ruta? Os vendrían bien unas reconfortantes castañas, ¿verdad? Y a mí no ser de madera, no te digo.

Hemos terminado. El camino de vuelta hasta donde dejamos el transporte, lo haremos por la carretera, con cuidado. Son algo más de 2 kilómetros y medio.

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