martes, 11 de abril de 2017

PICO TORRE


Para llegar al comienzo de la ruta, salimos del centro de Asturias por la autovía A-66 para pasar pronto a la A-64, que dejaremos al llegar a Lieres, donde seguiremos por la carretera N-634 hasta llegar a la localidad piloñesa de Villamayor, donde hemos de tomar una carretera a la derecha que está indicada a los pueblos de Mones y Pesquerín, lugar al que nos dirigimos y donde finaliza la carretera.



Desde que salimos de casa, la niebla ha sido una constante hasta que llegamos a Pesquerín, que la dejamos por debajo de nosotros y luce un sol espléndido. 


Pesquerín

Estacionamos en el centro del pueblo y empezamos a caminar hacia la entrada del pueblo, pero al llegar a la primera casa nos vamos a la izquierda para seguir entre las casas en dirección sur. Este comienzo es en ligera subida y no debe confundirnos con otra pista que encontramos primero y que es en bajada.



La pista es casi siempre de hormigón y en subida, que se hace bastante fuerte en muchas de las curvas.






El monte se encuentra precioso con las árgomas en su floración, que lo vuelven todo amarillo, pero después uno se acuerda de lo que pinchan y ya no lo ve tan hermoso.



La pista, que ahora es de tierra, llega a su máxima altura, y al pasar al otro lado, vemos como continúa casi llana, bordeando el pico Torre al que vamos a dar la vuelta para entrar por su lado sur.


Pico Torre

Llegamos a una pequeña majada con tres cabañas, que creo se llama El Cerralín, y giramos bruscamente a la derecha para subir por una pradera donde buscaremos un camino que va paralelo a un cierre de alambrada de espino. 


El Cerralín




Hay que tener cuidado, ya que los senderos son muchos y pueden llevarnos a la derecha, cuando lo que nosotros queremos es siempre al norte tomando altura.



Pasamos por un pequeño otero que es antesala de nuestro destino.



En el alto nos encontraremos con un vértice geodésico y, al lado, una cruz de muelle de hierro con un pequeño buzón.


Cima del pico Torre

El pico Torre, a pesar de su modesta altura (828 metros) nos ofrece unas vistas muy importantes, que seguro que son mejores en un día con menos neblina.






El día es bueno, la subida ha sido fácil y una lagartija se encarga de entretenernos los próximos momentos. No parece asustarse de nosotros y cuando le ponemos migas de galleta para ver que hace, se queda y se deja fotografiar mientras come tranquilamente. Ya sabíamos que las galletas caseras de María Teresa les gustaban a todas las personas y a los perros, pero ahora también sabemos que le gustan a las lagartijas.
Cuando le parece que ha comido suficiente, deja las galletas pero no se va y somos nosotros los que tenemos que dejarla para continuar nuestro camino.




Continuamos en dirección norte y vemos un sendero bajo nosotros por el lado oeste de la montaña, al que nos dirigimos bajando entre las árgomas, teniendo especial cuidado por los muchos pozos que hay, seguramente del ganado, tapados por la maleza.



Los senderos son muchos y, continuamente vamos saltando al siguiente más abajo, para ir dando vuelta a la montaña.



Pasamos, por un estrecho paso entre dos peñas, para ver ya la pista que tenemos que tomar y que es la de la ida.



Una nueva bajada entre las árgomas y ya estamos en la pista.


¿ Dora la exploradora ?

El camino ya es conocido y en poco tiempo nos devuelve al comienzo de la ruta de hoy.




Un bonito paseo en un buen día y a comer a casa que ya es un poco tarde por culpa de la lagartija.


La ruta en el mapa del IGN

Perfil de la ruta

Han sido 7,77 kilómetros en 4 horas y 15 minutos.
Ganancia en altitud 606 / -606 metros.
Pendiente máxima 51,3 / -43 %
Pendiente media 15 / -14,9 %
Hicimos la ruta el día 7 de abril de 2017.

jueves, 6 de abril de 2017

EL CHORRON DE VILLAMAYOR


Para llegar al comienzo de la ruta, salimos del centro de Asturias por la autovía A-66 para pasar pronto a la A-64, que dejaremos al llegar a Lieres, donde seguiremos por la carretera N-634 hasta llegar a la localidad piloñesa de Villamayor donde estacionaremos nuestro vehículo.



Frente a la iglesia, tenemos una carretera con varias indicaciones, entre ellas al área recreativa, que es la que vamos a seguir.


Iglesia de Villamayor


Vamos por asfalto, cruzando el barrio de Carúa, hasta la salida del pueblo y el comienzo de la pista de tierra donde tomamos el primer contacto con el río de La Cueva.



La pista es de tierra, ancha y buena con muy poco desnivel.


No vimos al artista pero si su obra

Hasta llegar a la cascada de El Chorrón, iremos siempre al lado del río que se encuentra muy bonito en esta época del año.



Surgencia

Además del agua, otra de las constantes de la ruta son los viejos troncos de castaño que nos invitan a jugar imaginando distintas figuras con las que parecerse.




Y otro aliciente más, son los distintos puentes que has sido construidos para salvar el río que, aunque también recibe el nombre de Pequeño, permiten pasar sin peligro de mojarse.





También observamos que el arándano ya se ha enterado del final del invierno y muestra la floración en sus plantas.



Jugando a las adivinanzas con con los árboles, fotografiando a diestro y siniestro y muchas más distracciones, han pasado cuarenta y cinco minutos y llegamos al área recreativa de Villamayor, de la que tenemos que decir que es una de las mejor cuidadas que conocemos.


Área recreativa de Villamayor

Pequeña capilla a La Santina

Otro puente, este de piedra, y unos cuantos metros más y llegamos a la poza donde el río se desprende en cascada en forma de "Chorrón".




El Chorrón


Volvemos a la senda principal para continuar nuestra ruta y el camino se va estrechando y empinando para continuar hasta el pueblo de Cueva.






Vamos tomando altura, sin excesivo agobio, mientras nos alejamos del río, que vemos siempre abajo en la distancia.




Entramos en una zona que parece haber quemado recientemente.




Llegamos a un lugar de árboles caídos y el camino nos ofrece dos posibilidades, mejor camino hacia la derecha o sendero menos marcado y un poco más aéreo a la izquierda. Nosotros nos vamos a la izquierda y luego volveremos por la derecha.




Llegamos a lo que en su día, sería el pueblo de Cueva, ahora completamente en ruinas.
Tendría que haber sido un lugar con, al menos una decena de buenas casas todas de piedra y una camino de carro para llegar.







Y, sobre las casas, una cueva que, posiblemente, daría nombre al pueblo.



Muchos buenos y grandes cerezos totalmente cubiertos de flor en las inmediaciones del pueblo.



Y vuelta al comienzo de la ruta, si bien lo hacemos por el otro camino hasta enlazar poco después.




El resto por el mismo camino de ida, mientras seguimos imaginando formas y figuras, ahora también con las piedras.



Hermoso paseo para pasar la mañana y a comer a casa que llega la hora.


La ruta en el mapa del IGN

Perfil de la ruta

Han sido7,66 kilómetros en 3 horas y 50 minutos, incluidas múltiples paradas.
Ganancia en altitud 347 / -338 metros.
Pendiente máxima 69,8 / -68,8 %
Pendiente media 11,6 / -11,6 %
Realizamos la ruta el día 30 de marzo de 2017.